Un día nublado como el de hoy, me llama a escribir y no solo por la nostalgia que muchas veces nos entrega un día como este, sino también por la calma a la que nos transporta.
La calma es finalmente la que me hace meditar.
Semana complicada, los días corren muy rápidos a pasos agigantados, sueño con tener un super poder en el cual pueda detener el tiempo y poder estar al día con tantas cosas pendientes que vamos dejando en el camino. A mi mente viene una antigua serie norteamericana en la que su protagonista con solo juntar los dedos detenía el tiempo y transformaba la realidad a su antojo.
Pero la realidad es otra, el tiempo corre a prisa y aún quedan cosas pendientes, y tengo que avanzar para recuperar el tiempo perdido, pero los obstaculos llegan y me entorpecen. Es parte de la voragine de la vida…que duda cabe.
Trato de retomar mi orden y mi vida, que tan imposible puede ser…pero Dios, que dificil es. Ya falta poco y el tiempo ya se lleva un año. Espero que todo lo que he hecho este año no sea en vano y haya valido la pena, para dejar tantas cosas de lado.
Ahora a estudiar, un hermoso examen de grado me espera en abril y con ello un verano lleno de luz que me llenará de energía en este sendero del estudio final…